Siguiendo la línea de lo simple

En la mercadotecnia, como creo que sucede en muchas otras disciplinas, de pronto exigimos niveles o acciones creativas muy complejas para nuestra mente. Tenemos enfrente un producto, un servicio, una idea, un momento o lo que sea que tengamos que mover para un mercado y la cabeza se nos rebota de ideas muy locas, muy originales e incluso algunas un poco exacerbadas… que en muchas ocasiones son difíciles de llevar a cabo o pierden algún objetivo importante de la marca.

Parece que el “back to basics” es un ciclo al que constantemente regresamos en muchos ámbitos de la vida diaria: la moda, la música, las actividades cotidianas y hasta las estrategias corporativas más complejas se preocupan más por las pequeñas cosas que hacen grandes cambios. La “línea de lo simple” indica que no debemos de buscar respuestas en donde no hay terreno para sacarlas; simplemente hay que recordar los needs y los insights que son básicos para las acciones que se llevan a cabo todos los días.

Fuente: Grrrlwriter.com

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De estrategia y objetivos ¿sensuales?

Tuve la oportunidad de ver la película “The Hunger Games”  el fin de semana y además de gustarme muchísimo, me mantuvo todo el tiempo reiterándome lo siguiente: todas las decisiones dependen de estrategia. (no les diré más de la peli por si no la han visto).

El hecho de decir que todo está en la estrategia a muchos les puede sonar muy cuadrado, muy cerrado, muy limitado e incluso para muchos, muy maquiavélico. Pero en lo personal, considero que todos los movimientos que vamos haciendo hasta en el aspecto más informal de la vida están guiados por una parte estratégica, consciente o inconscientemente.

 

Pero partamos de un punto mucho más importante y que me llevó al título del artículo. Una estrategia jamás tendría razón de ser y nunca llegaría al éxito si no está encaminada hacia los objetivos. Aunque suene trillado, los objetivos deben ser siempre nuestro punto de partida, porque si no, pues ¿a dónde queremos llegar? Es muy difícil tener un panorama claro si no sabemos para dónde manejamos. Hace tiempo en una reunión me tocó escuchar la exposición de una compañera de RRHH que decía que ella siempre nos iba a hablar de objetivos, pero de objetivos sensuales. Ya te imaginarás la cara que le pusimos todos, pero en cuestión de segundos, nos tenía en la mano.

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El valor de las ideas

Hace poco tuve algunas experiencias que me llevaron a trabajar en varios proyectos simultáneamente y debido a las apretadas fechas de entrega, de repente noté que las cosas se forzaban y que algunas veces deber terminar entregando lo que alcanzas y no necesariamente lo que puedes dar lo cual muchas veces puede malinterpretarse, sobre todo por la dificultad de expresar un concepto ideal y materializarlo en algo tangible. Hay un dicho que dice que en el mundo solo hay dos tipos de personas, las que piensan y las que hacen, al modo que yo lo interpreto creo que personas que tienen la capacidad de hacer ambas, pero la gran mayoría solo nos inclinamos por una y nos volvemos muy buenos haciéndola.
Pero esta idea desata dos grandes preguntas en torno a esas personas que piensan, a los que solo pueden concebir algo en la cabeza y tener que soltarlo para que alguien que sabe hacer lo lleve a cabo. En términos concretos basados en mi experiencia dentro de la mercadotecnia me pregunto si en verdad es valorada la creatividad y la planeación en México y si lo es como es que miden ese valor.

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