julio 3, 2012
por @aaltuzar
Hace unas semanas platicaba con mi mamá cómo algunas marcas habían encontrado la fórmula para “rejuvenecerse” y tomar un lugar muy privilegiado, convirtiéndose en marcas muy deseadas, y algunas cuantas, hasta en artículos de lujo.
Y es que siendo ella integrante de un target generacional abismalmente diferente al mío, las dos en su momento hemos visto crecimientos y evoluciones de marcas como Lacoste o PUMA. Ella me platicaba que antes, una playera Lacoste era tan fácil de encontrar y tan barata de comprar que “todo el mundo” tenía una, y que incluso para muchos, no era la mejor marca. Y con PUMA, aunque si era una marca reconocida y querida, jamás tenía el posicionamiento o el reconocimiento que tiene ahora. Aquí es donde entran cuestiones como la imagen, la mejora del producto, el approach con el target, estrategias de fijación de precio y de canales de distribución, pero sobretodo, muchas tácticas de posicionamiento y creatividad al máximo para transformar un producto ordinario en algo que todo el mundo desea.
Veamos ahora la situación de las dos marcas: Lacoste se convirtió en una marca de lujo, patrocinadora de jugadores y eventos a los que no cualquiera tiene acceso (golf, tennis) y cotiza sus productos en precios que la marca jamás imaginó. PUMA compite directamente con NIKE o con Adidas, pero roba el mercado del diseño y las tendencias en moda deportiva casual, y complementa muy bien con otros productos, la parte en la que sus competidores son fuertes. Se ha vuelto ícono en un mood deportivo mucho más relajado.

Fuente: ray-ban.com/mexico
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